
Julia Bachiller / Julia Marugán
En la ermita del Santísimo Cristo de los Remedios de Majadahonda, este domingo 13 de abril (2025) quedó abierto ese gran portal por el cual entramos en la Semana Santa. Minutos antes de partir en procesión hacia la Parroquia de Santa Catalina Mártir, nuestro párroco, Juan Francisco Pérez Ruano, recordaba a los fieles que abarrotaban la casa de nuestro Patrón, “Hoy nos disponemos a inaugurar en comunión con toda la iglesia la celebración del misterio pascual de la Pasión y Resurrección de nuestro Señor Jesucristo, quien para llevarlo a cabo hizo la entrada en la ciudad Santa de Jerusalén”, una entrada Santa para recordar con “Fe y devoción” añadía antes de proceder a la bendición de las palmas y ramas de olivo.
En el exterior, numerosos feligreses aguardaban esta bendición, para seguidamente encaminarse a la parroquia donde tendría lugar una Misa Mayor, conmemorando así la entrada triunfal de Jesús de Nazaret en Jerusalén en medio de una multitud que lo aclamaba y lo reconocía como el Mesías.



Tras la cruz como estandarte, los niños, el párroco y las autoridades locales, en esta ocasión tan solo la Alcaldesa, Lola Moreno (PP), y varios concejales de su equipo de gobierno, un representante de la Policía Local, rodeados todos ellos por numerosos vecinos, que al paso del cortejo procesional se iban uniendo.





Llegados a la parroquia dio comienzo la Misa Mayor, el templo albergaba en su interior tan elevado número de creyentes que el acceso era dificultoso, algo similar a lo acontecido durante la primera misa de la mañana.



Escuchar la homilía de nuestro párroco, a la cual siempre hacemos referencia, fue una tarea difícil, pero nos ofreció la oportunidad de constatar la gran labor pastoral que este equipo sacerdotal está realizando en la principal parroquia de Majadahonda, con tan solo ver los fieles que aguardaban en el exterior y junto a las puertas de acceso.
“Fueron muchos los que siguieron a Cristo en este momento de triunfo, pero fueron pocos los que lo acompañaron en su pasión y muerte”, esta frase resumiría una pequeña parte de esa homilía en la cual nuestro párroco hizo referencia a la soledad profetizada de nuestro Señor, durante su pasión y muerte.
Como suceso anecdótico, pero un tanto incómodo, fue el protagonizado por los dueños de dos vehículos, que decidieron estacionarlos frente a la entrada principal de la iglesia, un acto desconsiderado en un día tan señalado, la imagen de la procesión entre los vehículos accediendo al templo lo dice todo. Esperemos que la sanción impuesta por la Policía Local, por estacionamiento indebido y el importe de la grúa, les sirva de penitencia para no volver a cometer un acto de este tipo.







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